Alfonso Zapater. Heraldo de Aragón. 3 de marzo de 2005.
“Pinturas del Alma”.

Susana Guardiola titula así la exposición que presenta en el Hotel Boston, donde sus cuadros, fiel reflejo de los sentimientos, permanecerán hasta el próximo día 15. La naturaleza, los árboles y las flores se adentran efectivamente en el alma. La poesía está presente en cada trazo, lanzando su hermoso y profundo mensaje. Quizás el secreto reside en la  frase de la propia pintora cuando dice que “el amor entre dos personas debe de ser mayor que la necesidad que tienen la una de la otra”.

Susana nació en Zaragoza y en esta ciudad cursó Bellas Artes. Está casada y es madre de tres hijos, en los que se inspira. Le place recordarlo para transmitir su felicidad a los demás. “Mi pintura es como un diario – confiesa-: en los cuadros plasmo mis sentimientos, por lo que todos tienen que ver con personas conocidas o con las experiencias vividas junto a ellas”. Idealmente, le gusta pintar conociendo al destinatario de su pintura. Así es como trueca el arte en simbolismo, donde cobra fuerza la combinación de los colores.

Confieso que no soy crítico. Tampoco lo intento. Pienso tan sólo en que el quehacer artístico, de cualquier tipo que sea, debe transmitir una emoción muy particular; de lo contrario, pierde su finalidad. No hay que ser un experto para percibir esa sensación especial. La sensibilidad suele estar por encima del conocimiento, aunque una y otro se complementen. Existe una atracción especial a la que resulta imposible sustraerse, porque se mete en nuestros adentros desde el primer instante.

Susana Guardiola consigue plenamente el objetivo que se propone. Cada uno de sus cuadros, cada pincelada, contiene un latido especial. Efectivamente, son “Pinturas del alma”, a la que llegan por el camino del corazón.