“Una serie de personas han sido determinantes para dedicar mi vida a intentar hacer felices a los demás con mi pintura.

Quiero agradecer, con todo mi corazón, a esos mecenas espirituales que rompieron la barrera que me impedía pintar y que mantienen mi luz interior.
 
A mi alma gemela, a mis gorriones y a Laios, bálsamos de mi alma.


A mis amigos: que son el apoyo diario para mantener la energía necesaria para seguir pintando.

Y a las almas que se van a reconocer en mis obras”

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